Catching Elephant is a theme by Andy Taylor
¡Qué buenos son Los Goonies, leches! Es una de esas películas que de niño no me importaba ver una y otra vez. Seguro que a vosotros os sucedía lo mismo. Es todo un icono para nuestra generación. ¡Me sé los diálogos de memoria!
Además todos los personajes tenían su carisma, al menos los protagonistas (los críos). De escenas memorables hay docenas, como la de “bocazas” intimidando en italiano a la asistenta o la de la estatuilla rota, entre otras. He seleccionado la confesión de Gordi porque me parece el personaje más entrañable de todos. Pero en un futuro postearé otros momentillos que también valen la pena :)
PD: ¡Agujeros de bala! ¡Agujeros de bala!
Esta mañana, un mensajero me ha llamado a eso de las 9:30.
Mensajero: Hola, le llamo de la empresa X, tengo un paquete para Ud. ¿A qué hora le va bien que le pase?
Yo: Pues de 12:00 a 16:00 no habrá nadie, así que o se pasa antes de las 12:00 o tendría que ser ya por la tarde.
Mensajero: Ok, pues quedamos así.
Poco después me vuelve a llamar, a las 12:35.
Mensajero: Hola, que he venido a dejarle paquete y no hay nadie…
Yo: Claro, es que le he comentado antes que a partir de las 12:00 ya no habría nadie.
Mensajero: (indignado) ¡Ah! Pues nosotros nos pasamos cuando podemos, ¿eh?
Yo: No, si ya me imagino… pero ahora no hay nadie, tendrá que pasarse a partir de las 16:00.
Mensajero: No, ya no puedo pasarme más.
Yo: ¿¡Pues entonces para qué me llamas!? ¡Llévatelo y haz lo que te de la gana con él!
¡Hombre! ¡Joputa! Es de ser inútiles, ¿eh?
Hay dos razones fundamentales por la que os recomendaría ver La Máscara y no os harían falta más: Jim Carrey y Cameron Diaz. El primero, porque es un genio del humor, a pesar de que hay gente que no lo traga. Y la segunda, por un par de razones más que evidentes. Pero sobre todo, por ese vestido rojo con el que aparece en el banco de Stanley.
Esta es mi escena favorita de la película, aunque tiene otras memorables. El momento en que la Máscara se libra de la policía con un ridículo baile. Me encanta la cara de la chica cuando se pone a cantar y no puede controlarse al principio pero luego dice: “¡Qué diablos!” y se rinde para sumarse a la juerga.
No tengo claro cuales son mis películas favoritas, pero desde luego que Forrest Gump se encuentra al menos entre las cinco primeras. Es de esos casos contados en los que me gusta más la película que el libro.
La parte en la que va al ejército y luego a la guerra de Vietnam es de lo mejorcito. Lo más curioso de todo es que Forrest parece encajar perfectamente: solo tiene que hacer lo que le digan y le premiarán por ello.
Y eso que al final el bueno de Forrest no tenía un pelo de tonto ;-)
Mentiras Arriesgadas es otra de esas películas llena de escenas inolvidables. La del tango, el striptease de Jamie Lee-Curtis, el clímax en el puente… pero recuerdo una con la que casi me meo de risa. En ella, Swarzeneger va a tratar de sacarle información al perdedor que se está tratando de tirar a su mujer, el cual resulta ser un mero vendedor de coches usados.
Arnold no es que sea demasiado buen actor, pero explota a la perfección esa faceta a medio camino entre actor cómico y malote de peli de acción. La mirada que le dedica al vendedor es tan explícita que podría haberle dejado K.O. sin propinarle el puñetazo en las narices. Siempre que alguien me saca de mis casillas, pienso en ese momento.
(Aquí otro vídeo con el momento mirada-hostiazo en la napia)
Voy a retomar el Tumblr para resucitar una sección que ya tenía en Dandel y dejé a medias. La de mis escenas de cine favoritas. Comenzamos con una de las que aparecen en “Colega, ¿Dónde está mi coche?”, protagonizada por Ashton Kutcher y Seann William Scott. Una película que curiosamente se tradujo del inglés “Dude” como “Colega” para el título y luego en todo el doblaje los actores pronunciaban “tío”.
La escena fue posteriormente parodiada en Scary Movie 2, con el igualmente mítico: “Ray me ha follado”.
Cuando tenía catorce años tenía miedo de hacerme mayor. No es que tuviese complejo de Peter Pan… supongo que tenía miedo a morir. Además de eso, cuando tienes catorce años te lo dan todo hecho, apenas tienes responsabilidades y no eres ni demasiado joven ni demasiado viejo. Creo que es la edad perfecta.
Pero ahora ya tengo 26, camino de 27. No es que no me guste mi vida, al contrario. Ha salido muchísimo mejor de lo que me esperaba. Y he ido cumpliendo muchos objetivos que me propuse en su día antes de lo que creía. Pero a mi alrededor solo hay indicios de que me hago mayor.
Muchos amigos míos y conocidos ya han tenido un par de hijos o están a punto de tenerlos. Se han casado. Yo mismo me he comprado un piso y estoy viviendo arrejuntao. La mayoría de jugadores de fútbol que me gustan son más jóvenes que yo. Si me voy a dormir más tarde de las doce al día siguiente estoy petao. Y si me acerco a una discoteca por la noche, sólo veo críos. Tendrán alrededor de 18, pero a mis ojos son mocosos.
Me hago mayor y llega el momento de otras cosas. Antes pensaba que hacerse mayor era libertad para hacer lo que quisiera, sacarme el carné de conducir o votar. ¡Votar! Como si votar fuese lo único en lo que piensa un adulto. Luego llega el día de votar y estás tumbado en el sofá con tanta pereza encima por trabajar al día siguiente que ni te apetece acercarte al colegio a hacer el paripé. Total, para que siempre ganen los mismos (los ricos).
Tengo mono de contar anécdotas cortas personales, tal y como hacía en los primeros tiempos de dandel. Así que me haré este tumblr, sin ninguna pretensión. No esperéis demasiado.
¡A ver si empezamos a publicar cosas por aquí!